AMO LA HUMILLACIÓN DE SER MARICA SISSY

AMO LA HUMILLACIÓN DE SER MARICA (1)

 SOY MARICA. Porque ser marica me permite tener el mayor efecto positivo sobre mí y todos los que me rodean.  SOY MARICA. Cada día que vivo como mariquita, confirmo mi humildad a través de la humillación.  SOY MARICA. La humillación no es algo anormal para los mariquitas. Los mariquitas, con mucho gusto esperamos la humillación, que nos hace ser mejores maricas. Además, las emociones, el miedo y los sentimientos experimentados a través de la humillación son muy poderosos para nosotras y, los necesitamos para el sufrimiento gozoso.  SOY MARICA. La experiencia de la humillación es muy adictiva. La mariquita potencial que niega estos dones está destinada a vivir una vida infeliz, luchando contra la misma naturaleza humillada con la que nació.  SOY MARICA. He aprendido a ceder a otros el control sobre mí, mientras aprendo a experimentar un erotismo que es realmente sorprendente y maravilloso. He aprendido a asociar las bragas bonitas y medias de nylon con un profundo sentimiento de ser bonita y atractiva.  SOY MARICA. He aprendido que una braga bonita y sedosa puede ser más controladora y excitante, que una mente masculina no comprendería.  SOY MARICA. He aprendido que someter a las maricas sexualmente es mucho más gratificante para ellas que correrse en treinta segundos y después echarse a dormir.  SOY MARICA. He aprendido que mantenerme insatisfecha sexualmente es la forma más deliciosa y apetecible, que todos los orgasmos que he experimentado. Una mariquita quiere y necesita ser controlada, reprimida y humillada para la diversión del otro.  SOY MARICA. Cuanto más sexualmente frustrada me siento, más me quiero ofrecer para que me utilicen en satisfacer a los demás.  SOY MARICA. La magia de la negación del orgasmo y la delicada tortura sexual se convierten en un compañero maravilloso. Es una amiga adictiva que no puedes vivir sin ella. La humillación que siento al negarme el orgasmo solo me hace más adicta a la humillación y me inflama. Y busco totalmente que me controlen los demás.  SOY MARICA. El ser marica es como un orgasmo que nunca termina. Es una vida de los sentidos y las emociones que procura la humillación, con interminables juegos eróticos, y con un propósito intencionado de que me controlen.  SOY MARICA. Empecé mi vida como una mariquita. Se me ha enseñado que esto es verdad y lo he abrazado. Yo era una persona tensa, ordenada e infeliz, hasta que me dejé llevar y aprendí a ser una marica. Me gusta ser una marica y no puedo imaginar por qué me debería gustar cambiar.  SOY MARICA. Disfruto sometiéndome a las mujeres en general. Sobre todo, como una marica. Me gusta cómo me siento útil para las mujeres. Me gusta cómo hago que las mujeres se sienten útiles. Yo no soy útil como macho, sobre todo porque eso no existe en mí.  SOY MARICA. Yo no me siento mujer en un cuerpo masculino. Yo soy un marica en un cuerpo de mariquita. Me gusta lo que soy. No tengo ningún deseo de eliminar mi pequeña colita. No me gustaría tener una vagina. No albergo resentimiento por no haber nacido mujer.  SOY MARICA. No soy un macho tampoco. A un macho no le importa si sus piernas son suaves y sedosas. Para mí, es muy necesario, muy sensual y me veo muy bonita. Un hombre siente una necesidad interna por “tomar las mujeres”, como si fueran algún premio ganado. Yo no.  SOY MARICA. Para mí, un macho es egoísta e indiferente a todo, en comparación con una mujer o un marica. Un macho quiere cazar y competir siempre contra otros machos. Lo llaman testosterona o es su educación. No lo sé. Pero, yo cuanto más trato de ser lo que la sociedad considera un hombre “normal”, menos me gusto a mí misma.

AMO LA HUMILLACIÓN DE SER MARICA (2)

 SOY MARICA. No un macho. Porque he aprendido cuán maravillosa es la vida bajo el control y la alegría de las mujeres. He aprendido que el sentimiento de impotencia no solo es aceptable, sino francamente erótico. He aprendido a disfrutar de una piel suave y de sedosa ropa, sobre todo porque es opuesta a la utilidad práctica de la ropa de los hombres.  SOY MARICA. Cualquiera que haya usado un corsé deliciosamente apretado y tacones altos puede darse cuenta de la explosión de sentimientos eróticos que producen, además de otras sensaciones delicadas, afectivas y muy relajantes. Así, la mariquita se siente indefensa y sumisa.  SOY MARICA. ¿Por qué iba a querer renunciar a sentirme tan impotente y deliciosamente bonita? ¿Por qué no iba a querer ser una persona subordinada a las mujeres, que aprecian un corazón mariquita, su mente y su alma? Entre ellas, me siento apreciada y la humillación de ser impotente no la sufro, sino que es divina.  SOY MARICA. He conocido algunas mujeres en mi vida con las que he tenido relaciones. Y ellas me descubrieron mis propias tendencias naturales. Mi esposa, en realidad las fomenta. Ella me puso en contacto con el mundo de las bragas y toda la deliciosa lencería femenina, cosmética, tacones… Hoy me siento siervo de ese mundo cálido y delicado. Ella me enseñó a disfrutar de este tipo de cosas, a pesar de que ella prefiere a los hombres machistas.  SOY MARICA. A lo largo de los años, he cruzado la línea entre el juego y la adicción. No me puedo imaginar una vida sin bragas y servidumbre. Soy marica porque necesito ser marica.  SOY MARICA. Anhelo sentirme impotente y que controlen mi sexualidad. Soy marica, porque ser marica me expone a un nivel impotencia y humillación que nunca he encontrado en otro lugar. Al principio, no me gustaba el sufrimiento y las constantes burlas. Pero con el tiempo, he empezado a anhelar esa lucha. Tener que lidiar día a día con la exposición, la humillación, la impotencia, la burla y la negación del orgasmo, me ha hecho ADICTO a ellas.  SOY MARICA. Me siento viva y liberada a través de mi adicción, porque me es imposible escapar. No soy adicta al alcohol, narcóticos, tabaco… Soy adicta a la sensualidad del dominio, la humillación, el miedo, la impotencia, la servidumbre, la sumisión y un sinfín de fetiches que no puedo terminar la lista.  SOY MARICA. Me entusiasma la idea de que las señoras me ayuden a controlar mi adicción. Tengo cada vez menos control sobre todo esto con el paso del tiempo. Soy más adicto cada día. Lo bebo y saboreo todo, especialmente cuanto más sufro por ello. Puedo imaginar muchas otras adicciones perjudiciales y peligrosas. Pero, ser un marica que debe concentrarse sobre tantas emociones, sensaciones, control y humillación es la más maravillosa vida que puedo imaginar.  SOY MARICA. Soy feliz cuando estoy de mariquita. Servir a los demás y tener un efecto positivo en ellos y mi trabajo es mi interés diario.  SOY MARICA. Soy marica porque nací con un cóctel mezclado de deseos y rasgos que definen mi personalidad y mi carácter emocional. Estos atributos los he fomentado día a día en mi vida diaria, con mujeres y con otros maricas. No soy mujer y no tengo ningún deseo de ser mujer. No soy hombre y no deseo ser hombre. Soy una criatura en el medio, un ser con los atributos de ambos y una inclinación por la docilidad y con necesidades masoquistas. Deseo sufrir y luchar. Me entusiasma la idea de estar en cautiverio y obligada a soportar una existencia mariquita de lucha, obediencia y humillación. SOY MARICA PORQUE NO QUIERO OTRA OPCIÓN PARA MI FELICIDAD Y LIBERTAD.  SOY MARICA. Y lo más duro que puedo imaginar es vivir una vida donde ser marica no solo esté prohibida, sino además totalmente impedida.

AMO LA HUMILLACIÓN DE SER MARICA (1)

 SOY MARICA. Porque ser marica me permite tener el mayor efecto positivo sobre mí y todos los que me rodean.

 SOY MARICA. Cada día que vivo como mariquita, confirmo mi humildad a través de la humillación.

 SOY MARICA. La humillación no es algo anormal para los mariquitas. Los mariquitas, con mucho gusto esperamos la humillación, que nos hace ser mejores maricas. Además, las emociones, el miedo y los sentimientos experimentados a través de la humillación son muy poderosos para nosotras y, los necesitamos para el sufrimiento gozoso.

 SOY MARICA. La experiencia de la humillación es muy adictiva. La mariquita potencial que niega estos dones está destinada a vivir una vida infeliz, luchando contra la misma naturaleza humillada con la que nació.

 SOY MARICA. He aprendido a ceder a otros el control sobre mí, mientras aprendo a experimentar un erotismo que es realmente sorprendente y maravilloso. He aprendido a asociar las bragas bonitas y medias de nylon con un profundo sentimiento de ser bonita y atractiva.

 SOY MARICA. He aprendido que una braga bonita y sedosa puede ser más controladora y excitante, que una mente masculina no comprendería.

 SOY MARICA. He aprendido que someter a las maricas sexualmente es mucho más gratificante para ellas que correrse en treinta segundos y después echarse a dormir.

 SOY MARICA. He aprendido que mantenerme insatisfecha sexualmente es la forma más deliciosa y apetecible, que todos los orgasmos que he experimentado. Una mariquita quiere y necesita ser controlada, reprimida y humillada para la diversión del otro.

 SOY MARICA. Cuanto más sexualmente frustrada me siento, más me quiero ofrecer para que me utilicen en satisfacer a los demás.

 SOY MARICA. La magia de la negación del orgasmo y la delicada tortura sexual se convierten en un compañero maravilloso. Es una amiga adictiva que no puedes vivir sin ella. La humillación que siento al negarme el orgasmo solo me hace más adicta a la humillación y me inflama. Y busco totalmente que me controlen los demás.

 SOY MARICA. El ser marica es como un orgasmo que nunca termina. Es una vida de los sentidos y las emociones que procura la humillación, con interminables juegos eróticos, y con un propósito intencionado de que me controlen.

 SOY MARICA. Empecé mi vida como una mariquita. Se me ha enseñado que esto es verdad y lo he abrazado. Yo era una persona tensa, ordenada e infeliz, hasta que me dejé llevar y aprendí a ser una marica. Me gusta ser una marica y no puedo imaginar por qué me debería gustar cambiar.

 SOY MARICA. Disfruto sometiéndome a las mujeres en general. Sobre todo, como una marica. Me gusta cómo me siento útil para las mujeres. Me gusta cómo hago que las mujeres se sienten útiles. Yo no soy útil como macho, sobre todo porque eso no existe en mí.

 SOY MARICA. Yo no me siento mujer en un cuerpo masculino. Yo soy un marica en un cuerpo de mariquita. Me gusta lo que soy. No tengo ningún deseo de eliminar mi pequeña colita. No me gustaría tener una vagina. No albergo resentimiento por no haber nacido mujer.

 SOY MARICA. No soy un macho tampoco. A un macho no le importa si sus piernas son suaves y sedosas. Para mí, es muy necesario, muy sensual y me veo muy bonita. Un hombre siente una necesidad interna por “tomar las mujeres”, como si fueran algún premio ganado. Yo no.

 SOY MARICA. Para mí, un macho es egoísta e indiferente a todo, en comparación con una mujer o un marica. Un macho quiere cazar y competir siempre contra otros machos. Lo llaman testosterona o es su educación. No lo sé. Pero, yo cuanto más trato de ser lo que la sociedad considera un hombre “normal”, menos me gusto a mí misma.

AMO LA HUMILLACIÓN DE SER MARICA (2)

 SOY MARICA. No un macho. Porque he aprendido cuán maravillosa es la vida bajo el control y la alegría de las mujeres. He aprendido que el sentimiento de impotencia no solo es aceptable, sino francamente erótico. He aprendido a disfrutar de una piel suave y de sedosa ropa, sobre todo porque es opuesta a la utilidad práctica de la ropa de los hombres.

 SOY MARICA. Cualquiera que haya usado un corsé deliciosamente apretado y tacones altos puede darse cuenta de la explosión de sentimientos eróticos que producen, además de otras sensaciones delicadas, afectivas y muy relajantes. Así, la mariquita se siente indefensa y sumisa.

 SOY MARICA. ¿Por qué iba a querer renunciar a sentirme tan impotente y deliciosamente bonita? ¿Por qué no iba a querer ser una persona subordinada a las mujeres, que aprecian un corazón mariquita, su mente y su alma? Entre ellas, me siento apreciada y la humillación de ser impotente no la sufro, sino que es divina.

 SOY MARICA. He conocido algunas mujeres en mi vida con las que he tenido relaciones. Y ellas me descubrieron mis propias tendencias naturales. Mi esposa, en realidad las fomenta. Ella me puso en contacto con el mundo de las bragas y toda la deliciosa lencería femenina, cosmética, tacones… Hoy me siento siervo de ese mundo cálido y delicado. Ella me enseñó a disfrutar de este tipo de cosas, a pesar de que ella prefiere a los hombres machistas.

 SOY MARICA. A lo largo de los años, he cruzado la línea entre el juego y la adicción. No me puedo imaginar una vida sin bragas y servidumbre. Soy marica porque necesito ser marica.

 SOY MARICA. Anhelo sentirme impotente y que controlen mi sexualidad. Soy marica, porque ser marica me expone a un nivel impotencia y humillación que nunca he encontrado en otro lugar. Al principio, no me gustaba el sufrimiento y las constantes burlas. Pero con el tiempo, he empezado a anhelar esa lucha. Tener que lidiar día a día con la exposición, la humillación, la impotencia, la burla y la negación del orgasmo, me ha hecho ADICTO a ellas.

 SOY MARICA. Me siento viva y liberada a través de mi adicción, porque me es imposible escapar. No soy adicta al alcohol, narcóticos, tabaco… Soy adicta a la sensualidad del dominio, la humillación, el miedo, la impotencia, la servidumbre, la sumisión y un sinfín de fetiches que no puedo terminar la lista.

 SOY MARICA. Me entusiasma la idea de que las señoras me ayuden a controlar mi adicción. Tengo cada vez menos control sobre todo esto con el paso del tiempo. Soy más adicto cada día. Lo bebo y saboreo todo, especialmente cuanto más sufro por ello. Puedo imaginar muchas otras adicciones perjudiciales y peligrosas. Pero, ser un marica que debe concentrarse sobre tantas emociones, sensaciones, control y humillación es la más maravillosa vida que puedo imaginar.

 SOY MARICA. Soy feliz cuando estoy de mariquita. Servir a los demás y tener un efecto positivo en ellos y mi trabajo es mi interés diario.

 SOY MARICA. Soy marica porque nací con un cóctel mezclado de deseos y rasgos que definen mi personalidad y mi carácter emocional. Estos atributos los he fomentado día a día en mi vida diaria, con mujeres y con otros maricas. No soy mujer y no tengo ningún deseo de ser mujer. No soy hombre y no deseo ser hombre. Soy una criatura en el medio, un ser con los atributos de ambos y una inclinación por la docilidad y con necesidades masoquistas. Deseo sufrir y luchar. Me entusiasma la idea de estar en cautiverio y obligada a soportar una existencia mariquita de lucha, obediencia y humillación. SOY MARICA PORQUE NO QUIERO OTRA OPCIÓN PARA MI FELICIDAD Y LIBERTAD.

 SOY MARICA. Y lo más duro que puedo imaginar es vivir una vida donde ser marica no solo esté prohibida, sino además totalmente impedida.

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